Love Story
Clásicos del cine (2022) #3/12
Love Story (1970)
Protagonistas: Ali MacGraw, Ryan O’Neal
Director: Arthur Hiller
De qué trata: Los primeros años de relación entre un adinerado estudiante de Harvard y una estudiante de música perteneciente a clase baja.
Opinión: Como he explicado en dos entradas anteriores, me he propuesto disfrutar títulos que se consideran clásicos del cine y que, por alguna razón u otra. No he visto (principalmente: por dejarlas eternamente “para después”).
La cinta “Love Story” me causaba repelillo. Parte del problema –muy peculiar a este filme– es que el reconocido tema musical de la cinta se usaba para mortificar durante mis años escolares: si uno conversaba con una compañera de clase, aparecía algún bonche de impudentes a tararear la melodía en forma burlona. Lo sé: Es una necedad repudiar un filme por algo así.
Pero la razón de peso, es que la cinta –quizás por el título o por la asociación con el mencionado tema musical– lucía como una oferta romántica cursi. No me tome a mal: Me encanta el cine romántico. Puedo disfrutar “Casablanca”, “La La Land”, “Moulin Rouge” con deseo de repetición. El problema del género romántico es el mismo que sufre el cine de terror y la comedia: Cuando encuentras una buena, es un fenómeno, pero para descubrirla tienes que atravesar veinte malas. Hay que besar demasiados sapos chancrosos para dar con un príncipe.
Afortunadamente, “Love Story” es un príncipe, y todos mis prejuicios estaban infundados. Aún después de cincuenta años, es una cinta muy emotiva y efectiva, por las razones que explicaré.
Para que una película romántica funcione, lo primordial es que la pareja tenga química. A falta de descripción o reglas, me limito a definirlo así: Si usted siente que ellos deben estar juntos, es porque tienen química. Los personajes de “Oliver” y “Jenny” merecen estar juntos, y lucen felices juntos.
Algo acertado es lo bien definidos que están los personajes. No son dos caras lindas a las que le ocurren cosas; tampoco estereotipos de novelita rosa. Son personas reales, y no modelos de cuento romántico. “Jenny”, por ejemplo, no es la mujer sufrida que lamenta circunstancias. Desde el comienzo, encontramos que es sarcástica, divertida, e independiente. Considero que debe haber sido chocante en aquellos tiempos, encontrar que resultaba ser el personaje malhablado de la película. Nada de feminismo de artificios o damiselas delicadas. “Jenny” es una mujer que se define ella misma.
El argumento es simple, y resulta tan sencillo que, si lo describo, sería un desaire. En cambio, creo que esto es otra de las fortalezas de la película. No hay conflictos rebuscados o dramas complicados, fuera de la difícil relación de “Oliver” con su padre, pues resiente que no haya sido apoyado en su romance. El argumento está reforzado por actuaciones que son formidables, y unos diálogos estupendos. Esto demuestra que no siempre se trata de la historia que se quiere compartir, sino cómo se presenta.
Con eso puedo resumirlo: No es que la historia sea original o muy elaborada; lo que la hace única son sus protagonistas. Como en toda historia real de amor.
Altamente recomendada.
Alexis Sebastián Méndez ©
1 de mayo de 2022

