The Bridge on the River Kwai

Clásicos del cine (2022)  #4/12

The Bridge on the River Kwai

Protagonistas: Alec Guinness, William Holden, Sessue Hayakawa, Jack Hawkins

Director: David Lean

Año: 1957

De qué se trata: En 1943, un grupo de prisioneros de guerra son forzados por los japoneses a construir un puente para una importante ruta de tren con valor estratégico en lo que después se conocía como Siam (Tailandia). El coronel “Nicholson” (Guinness) dirige a sus soldados para construir el mejor puente posible. Mientras, un grupo de sabotaje ha sido organizado para destruir esta edificación.

Opinión: Es bien conocido por los fanáticos de “Star Wars”, que Alec Guinness odiaba la odisea espacial. Su “Obi Wan Kenobi” le generó más riqueza que sus otras 50 películas juntas. Puedo entender su frustración por ser recordado por el agotado jedi, cuando interpretó a personajes tan complejos como el coronel “Nicholson” en “The Bridge on the River Kwai”, por la cual obtuvo un premio “Oscar” para mejor actor.

La película ganó 7 premios «Oscar», incluyendo Mejor Película

Para comprender el personaje de Alec Guinnes en este filme, debemos familiarizarnos con el argumento.

La cinta podría dividirse en dos partes. En la primera, los prisioneros británicos llegan al campamento de prisioneros, donde el coronel “Saito” les indica que serán la mano de obra en la construcción de un puente. El coronel japonés tiene una fecha límite para la terminación del proyecto, y ordena que todos tienen que ser parte de la labor manual, incluyendo a los oficiales.

Esto no cae bien con el coronel “Nicholson”, quien hace referencia al convenio de Geneva, donde se establece que los oficinales prisioneros no pueden ser forzados a labor manual. Esto se convierte en una demostración de fuerza entre ambos líderes militares, y “Nicholson” se somete, junto a sus oficiales, a unas consecuencias mucho más duras que el trabajo manual, pero lo que reina para el militar británico es la importancia del principio, de seguir las normas, de cumplir orgulloso con la ética militar.

El coronel “Saito” cuenta con sus propios problemas. Mientras que quiere demostrar su postura de poder, tiene la presión de completar el puente a tiempo —no lograrlo sería motivo suficiente para “hara-kiri”— y tiene que aceptar que los oficiales prisioneros podrían manejar mejor a la mano de obra británica en la construcción eficiente del puente. Así que tiene que escoger entre dos humillaciones.

Para «Nicholson», la mayor venganza contra el enemigo, es que tenga que reconocer tu superioridad…

Esto nos lleva la segunda parte del filme, la cual consta de dos argumentos paralelos.

El principal es la construcción del puente. Aquí parece una historia de gerencia: se discute la importancia de un buen diseño al comienzo de un proyecto, y se destacan los resultados de dos estilos: el líder que presiona mediante intimidación (“Saito”), y quien busca inspirar a su grupo a mostrar orgullo en su trabajo (“Nicholson”).

Pero no es tan sencillo: “Nicholson” entiende que está demostrando la altura del soldado británico, mientras que algunos interpretan la calidad de su construcción como trabajar para el enemigo. Es una disyuntiva interesante.

El segundo paralelo funciona más como misión de guerra. Un puñado de soldados es enviado a cruzar la jungla, encontrar el puente, y destruirlo durante su inauguración, justo cuando es atravesado por el primer tren que carga soldados japoneses.

La misión: Tener a William Holden sin camisa durante casi toda la película

Todo esto nos lleva a un desenlace inesperado y dramático, en el “Nicholson” —cuyo liderazgo y fortaleza hemos admirado hasta el momento— brinda mayor importancia al puente que a las estrategias de guerra. Quizás es revelador un monólogo que tiene en una escena previa, en que reflexiona sobre el tiempo que le resta de vida, y cuál será su marca al irse. Todas sus acciones, desde escoger madera duradera, y rotular el puente, nos indican que su verdadera inspiración era crear algo que perdurara después de su muerte, aunque favoreciera al enemigo. Definitivo: el coronel “Nicholson” no es “Obi Wan Kenobi”.

“The Bridge on the River Kwai” es reconocida como una gran película de guerra, pero encontré un drama profundo e inteligente sobre las virtudes y peligros del orgullo. Esto es un excelente filme que tiene bien merecido el espacio que ocupa como clásico del cine.

Alexis Sebastián Méndez ©

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