Predator, la Sirenita y los changuitos…
CINE / crítica
ALEXIS Sebastián Méndez
Prey
Protagonistas: Amber Midthunder, Dakota Beavers, Dane LiLiegro
Director: Dan Trachtenberg
Año: 2022
De qué trata: Otro filme en la serie “Predator”. En esta ocasión, uno de estos cazadores interplanetarios visita la Tierra hace 300 años, y escoge como terreno de cacería una región en que habitan nativo-americanos.
“Naru” es una joven comanche que desea ser reconocida como cazadora por su tribu. La oportunidad –más bien, la obligación– le llega cuando debe enfrentar al cruel extraterrestre.

Opinión: “Prey” es una excelente película de fantasía y acción, y pronto explicaré las razones para mi apreciación. Quédense conmigo, que retomo el tema de la tendencia “woke” en el cine.
Primero, sobre la cinta. Debo señalar que nunca he sido fanático de las películas de “Predator”. Puedo entender que gusten, y acepto que el antagonista es original: un extraterrestre que mata humanos como deporte (algo que en la cinta original nunca se explica, pero permite que el público deduzca), tiene capacidad de invisibilidad, usa tecnología para sus matanzas, tiene un rostro de pesadilla, y –esto es peculiar para un monstruo– respeta sus códigos de buen deportista (en la segunda cinta de la serie, no mata a una mujer cuando se percata que está embarazada).
A pesar de esto, encuentro que no pasan de ser meros filmes entretenidos. No me molestan, pero confieso que me sorprende la longevidad del personaje, a pesar de no contar con alguna película que pueda considerarse excepcional.
Entonces llega “Prey”. Las críticas en las redes estaban en extremos: algunos la consideran la mejor cinta de “Predator”, mientras que otros la atacan como otra invasión de la tendencia “woke” en el cine. Quise probar.
Muy pronto, pude descubrir la efectividad de este filme sobre otros en la serie. Estas películas presenta a sus personajes como “figuras de acción” y “carne de cañón” contra el cazador espacial. En otras palabras, no hay personajes con quienes identificarnos, existen para luchar o morir, y sus características personales solo sirven para distinguirlos de los demás. En “Prey” tenemos una protagonista con dilemas, con lucha interna, con inseguridades, con metas. Este filme tiene lo que estaba ausente de las otras “Predator”: Humanidad.
“Naru” es una joven que desea ser reconocida como cazadora por sus compañeros comanches. La resistencia de la tribu –incluyendo de su propia madre– le resulta frustrante, y cuando sospecha que hay una amenaza desconocida en el territorio, se propone encontrarla. Esto concluye con una confrontación final, que en lugar de recurrir a los excesos modernos, sobresale por su intensidad y tensión.
Entonces, ¿por qué hay algunos fanáticos de la serie molestos porque la cinta, según ellos, es muy “woke”?
Repasemos en concepto, pues en conversaciones, noto que aún muchos no están familiarizados con el mismo.
“Woke” o “despertado”, se refiere a la atención a las desigualdades sociales, entiéndase racismo, homofobia, machismo y otros asuntos de injusticias históricas. Aunque esto es todo loable y necesario, “woke” suele recurrir a los extremos en ese filtro, con actitud continua de victimización, empeño en cambiar el lenguaje, la regulación del humor ajeno, la tendencia a “cancelar” a quienes consideran “ofensivos”, rechazo a la definición de géneros, y juzgar toda postura adversa como muestra de “patriarcado”, “privilegio blanco”, “intervención religiosa” y, bueno, espero que sepan a quienes me refiero.
En el caso del cine, el repudio de muchos fanáticos se debe a la obstinación de transformar los productos para acomodarse a esta tendencia.
Esto ya lo cubrí en mi opinión sobre “Jurassic Park: Dominion”. Ahí discutí sobre esta influencia progresista en el cine, y que –desde mi perspectiva– es bienvenida, siempre que no afecte la historia presentada. En el caso del filme de los dinosaurios, recurre al extremo absurdo de sugerir que los dinosaurios pueden coexistir en paz con nuestra fauna, obviando todo el respeto que mostró la primera cinta hacia los principios científicos y el funcionamiento de la evolución.
Tome el caso de la próxima versión de “La Sirenita”. No podemos juzgar el filme porque no lo hemos visto, pero hay razones para sospechar que usar una actriz de piel oscura no es para beneficio de la obra, sino para montarse en la fiebre “woke” (olvide por un momento que se trata de una fantasía; aún dentro de su propia realidad: ¿un príncipe europeo va a ignorar el color de la piel?).

Debemos hacer un alto y reconocer la intención (o la “supuesta intención”) en esto. La acusación de que el cine ha sido creado desde la perspectiva de los blancos es cierta. Explicar el contexto histórico nos tomaría mucho tiempo, pero las circunstancias no cambian la realidad: Así como en época de Shakespeare, los papeles de mujer eran interpretados por varones, los nativo-americanos eran representados por actores blancos, y hasta muchos de los negros eran actores blancos con la piel pintada. Sus conductas en pantalla también provenían desde el punto de vista de la raza mayoritaria.
Conjunto con esto, hubo generaciones de minorías que no pudieron alcanzar sus metas artísticas a pesar de su talento. Esto ha sido una trágica injusticia. Lo razonable es escoger a un artista por su talento, no por el color de su piel.
Aquí viene mi uso previo de “supuesta intención”. Una sirenita negra puede justificado como resultado de evitar prejuicios al momento de asignar un papel. Pero no seamos hipócritas: Hollywood será “inclusivo” los géneros, razas y nacionalidades, porque es “la fiebre” ahora; pero no consideraron a una vieja (perdón, una mujer madura) para el papel, o a una mujer obesa (que siguen casi ausentes del cine). El cine –y los “woke” – querrán hacerse los ciegos a las condiciones externas, pero todo indica que es más por cumplir aceptación de una tendencia social.
Pienso que la manera verdadera de ser inclusivos, es compartir historias de la literatura africana, latina, árabe y asiática que desconocemos, sin “blanquearlas”. No tomar creaciones ya famosas (por ser de “blancos”) y convertirlas a minorías.
Esperen, esto era sobre “Prey”.
¿Por qué acusan al filme de ser “woke”? Hay quejas porque la protagonista es una mujer, con que los protagonistas son nativo-americanos, y que rompe la tradición de los filmes “Predators”, si es que hay tal cosa.
La molestia con el género me sorprende. Aunque la nueva generación jura que está rompiendo moldes, ya hace casi 50 años que “Leia” regañó “Luke” y a “Solo” por la mediocridad de su rescate, y tomó ella misma el arma para defenderse. También “Ripley” enfrentó a “Alien”. Y pocos años después, “Sarah Connors” aseguró el futuro de la humanidad. Todos aceptamos estas heroínas. Todas son series exitosas.
El problema en el tratamiento actual es cuando se desea igualar físicamente con el hombre en las escenas de acción: Una mujer de unas cien libras, pelea a puños y patadas contra un hombre de 300, y la pelea se presenta como balanceada. Esto es una irresponsabilidad: la mayoría de los hombres tienen más peso y fuerza que las mujeres (por algo nos referimos al abuso de los hombres hacia las mujeres), e ignorar esta realidad física hace creer que es justo que un hombre enfrente en una pelea a una mujer. Si usted es “woke”, quizás está insultado (“¡conozco mujeres que le darían pelas a diez hombres!”), pero puede aplicarlo como quiera: un hombre meñique no le ganaría a un grandulón, a menos que use el ingenio.
Aquí puedo señalar uno de los aciertos de “Prey”. La protagonista no usa fuerza sobrenatural para enfrentar a su némesis, sino la inteligencia. “Naru” estudia a su enemigo, y usa todo lo aprendido para enfrentarlo. Además, no es presentada como perfecta (en una cacería en el comienzo de la historia, conocemos que es vulnerable).

Tampoco es presentada como víctima del patriarcado. Aunque si hay alguna presión sobre cuál trabajo es mejor para ella según su género, su hermano nunca hace referencia a esto: solo piensa (con motivos justificados) que ella no está preparada, y busca protegerla. Las escenas hubieran funcionado igual si “Naru” hubiera sido varón.
La acusación de que la película es “woke” por tratarse de nativo-americanos, es absurda. Esto es el tipo de inclusión que entiendo que debe ocurrir en el cine: en lugar de coger historias sobre blancos y convertirlas a minorías, crear historias nuevas sobre estos grupos. Por ejemplo, es mucho más efectivo presentarnos a “Black Panther”, a que si convirtieran a “Superman” a negro. ¿Alguien considera que “Predator” es una historia del “blanco” contra el extraterrestre? En el segundo filme, Danny Glover se enfrentó al invasor. Caramba, si hasta “Alien” ha sido su oponente. No entiendo cuál puede ser la molestia con que sean nativo-americanos quienes confronten la amenaza (a menos que hubieran preferido verlos interpretados por actores blancos, y comportándose como salvajes de películas de John Wayne).

Mi punto es éste: Es cierto que muchos progresistas están obsesionados con su causa “woke”, pero quienes se oponen muchas veces pecan de lo mismo, viendo otro tipo de injusticias, sin usar contexto.
“Prey” es una película refrescante y entretenido dentro de su género. Las críticas negativas que merece deben ser relacionadas a sus efectos especiales en los animales creados digitalmente (irónico que el “Predator” sea más creíble que un águila o un oso). Esto es una mancha menor. En cuanto a la controversia, esto es un caso que demuestra que, aunque quienes se oponen a algunas tendencias “woke”, pueden también pecar de “changuitos”.

Alexis Sebastián Méndez ©
25 de febrero de 2023