Pop corn en el cadáver por cremar (y otras dudas)

Libro: #4/48 (2023)

Título: Wll My Cat Eat My Eyeballs?

Autora: Caitlin Doughty

Publicación: 2019

En resumen: Respuestas a varias dudas referentes a los muertos. La escritora es directora de una funeraria, y se ha dedicado al manejo de cadáveres. En charlas y en la cotidianidad se ha topado con preguntas que los niños le hacen: desde si pueden ser enterrados junto a su hámster, qué le ocurriría a un astronauta que muera en el espacio, si es posible darle un funeral vikingo a la abuela, si tu cuerpo se queda con la mueca que haga al momento a morir, y mucho más.

¿Por qué leí este libro?: Es un libro sobre la muerte, y ya he compartido que es un tema que me intriga pues -como siempre digo- es algo que espero atravesar en algún momento.

El contenido: El libro incluye sobre 25 preguntas, todas contestadas con extensión entre 3 a 5 páginas. Cada pregunta incluye una ilustración tétrica infantilizada. También se incluye una conversación con un psicóloga sobre cómo los niños entienden la muerte, y algunas preguntas con respuestas cortas que no ameritaban su propio capítulo.

Algunas de las preguntas:

¿Por qué cambiamos de color al morir?

Fuerza de gravedad. Ya no hay circulación, así que la sangre cae por gravedad: El cadáver se pone pálido por un lado, pero oscurece por otro. Esto es útil en investigaciones forenses. Otros colores surgen más adelante, cuando las bacterias empiezan a devorarse el cuerpo sin la molestia de anticuerpos.

¿Cómo cabe todo un adulto en una cajita después de ser cremado?

La discusión gira más en torno a lo siguiente: ¿Por qué creman a la enclenque de abuelita, y al obeso de mi primo, pero componen más o menos la misma cantidad de cenizas?

Lo importante es recordar que las cenizas son huesos. Lo que es piel y grasas –determinante en gran parte de la masa física– se consume por el fuego. Sin eso, los esqueletos no tienen mucha diferencia, excepto en asunto de estatura, y la diferencia tiene que ser mucha para que sea significativo.

Si comemos pollos muertos, ¿por qué no gente muerta?

Esta intriga por el canibalismo solo es útil si se estrella en los Andes, o si decide una carrera de asesino en serie. En realidad, tiene poco de práctico: La carne humana es muy baja en proteínas. Además, no es segura: la mayoría de las enfermedades de animales no son transmisibles a los humanos, pero sí podríamos enfermarnos con carne de otras personas.

¿Es bueno el libro?: Me encanto: es educativo, interesante, y tiene buen uso de humor negro. La autora trata el tema con ligereza y diversión, pero también con respeto. Disfruté mucho de este curioso libro.

Alexis Sebastián Méndez ©

Portada
Así lucen los capítulos: Un dibujo macabro acompaña cada pregunta
En cuanto este meme: La idea no funcionaría. Primero, el pop corn debe estar seco para funcionar, y estaría húmedo en el interior del cuerpo. Lo otro: la temperatura es tan alta que no le daría tiempo a la pepita de abrirse, sino que se convertiría en polvo…

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