El comediante sin respeto más respetado

Libro: #32/48 (2023)

Título: It’s Not Easy Bein’ Me

Autor: Rodney Dangerfield

Publicación: 2004

En resumen: Autobiografía de un gigante de la comedia; Rodney Dangerfield, rey del humor “self-deprecating” (o autocrítica; más bien, es el tipo de chiste en que uno mismo es el objeto de burla).

¿Por qué leí este libro?: Rodney Dangerfield no es solo un genio en el humor, sino que domina el difícil arte del “one-liner”, es decir, el chiste corto que consiste de una o dos oraciones (solo Henny Youngman y Steven Wright merecen acompañarlo en el reinado).

El contenido: El libro arranca con un introducción e Jim Carrey, quien dice que todo lo debe a Rodney, pues aunque nadie se reía de sus “stand-ups”, Dangerfield decía que disfrutaba de su irreverencia, que tuviera paciencia. Esto fue significativo para Carrey, ya que le tocaba abrir para el ya exitoso comediante, pero la estrella, en lugar de quejarse de una mala apertura a su show, insistía en dejarlo.

De la misma manera cierra el libro con palabras de Roseanne Barr, quien de manera parecida, dice deberle todo a Dangerfield.

Entre estas dos aportaciones, se encuentra la vida de Dangerfield, quien cuenta su historia a través de cortas anécdotas llenas de humor. El comediante comparte su inusual carrera: abandonó la comedia como a los 28 años para llevar una vida “normal”, estuvo sobre diez años vendiendo materiales de construcción, y a los 40 decidió arrojarse de nuevo al “stand up”.

Sus anécdotas nos llevan por su niñez sin amor paternal, la inspiración para su estilo, sus grandes satisfacciones, sus luchas contra la depresión, su afán por el consumo de marihuana, y los muchos golpes para lograr ascender en su carrera.

El libro cubre casi toda su vida, pues al final comparte detalles de unas complicadas cirugías. Rodney murió casi un año después. Inclusive, el final por Roseanne Barr, es una copia de sus palabras en el funeral.

¿Es bueno el libro?: El libro no defraudará a los fanáticos del artista, pues además, las páginas están salpicadas con muchos de los chistes más famosos de Dangerfield, como:

“Me crie en un barrio duro. Tenían un zoológico para niños. La semana pasada, cuatro niños lograron escaparse”.

“Les digo, mi esposa es una cocinera terrible. Después de cenar, no me cepillo los dientes. Los cuento”.

“Qué niñez la mía. Mi madre nunca me dio el pecho. Decía que solo me quería como amigo”.

“La última voluntad de mi tío, era tenerme en su falda. Estaba en la silla eléctrica.”

“Le dije al doctor que quería una vasectomía. Me dijo que, con mi cara, no lo iba a necesitar.”

“Les digo, a mi esposa le encanta hablar durante el sexo. Anoche me llamó desde un motel”.

“Nunca tenía suerte con las chicas. Una vez una me llamó y me dijo: “Ven para acá, que no hay nadie en casa. Fui. No había nadie en su casa”.

“Les digo, sé que soy feo. El perro cierra los ojos cuando le da “chino” a mi pierna”.

Un hombre genial, Rodney Dangerfield.

Alexis Sebastián Méndez ©

Portada
Dangerfield con su «uniforme»; Traje, camisa blanca, corbata roja.
Dangerfield en el clásico ochentoso: «Back to School»

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