En el país de las maravillas
Libro: #50/48 (2024)
Título: Alice in Wonderland
Autor: Lewis Carroll
Publicación: 1865, 1871
¿Por qué leí este libro?: Alguien mencionó esta obra recientemente, y recordé que se encuentra entre los cientos de libros de mi biblioteca, aún pendientes por leer. Ya me tocaba leer algún clásico, y colé este clásico infantil.
El contenido: Este ejemplar es una edición preparada por Hallmark como parte del lanzamiento de su producción para televisión de estos clásicos (que, como suele ocurrir en muchas de sus versiones, se agrupan escenas de ambos libros dentro de una sola obra). El libro contiene las dos mencionadas obras de Carroll, las cuales discuto por separado.
Alice’s Adventures in Wonderland
Esta es la aventura que comienza cuando Alicia persigue a un conejo que corre apresurado con un reloj, y dentro del hoyo en la tierra por el cual el animal entra, la niña encuentra la entrada al Mundo de las Maravillas.
Mucho de los elementos icónicos se encuentran aquí: Los soldados con cuerpo de naipe, la reina caprichosa, el gato que se desvanece parcialmente, el Sombrero Loco, las bebidas para crecer y encogerse.
El desborde de imaginación, el humor irreverente, y los elementos surrealistas son impresionantes, y durante la lectura se puede comprender el merecido reconocimiento de este libro dentro de la literatura.
Siempre he considerado como una baratada cuando en la conclusión de una historia, se establece que se trataba de un sueño, pero presumo que para el momento de publicación era una novedad. Lo que ciertamente se consideraba nuevo, es que un libro infantil se alejara de la ruta didáctica, para dedicarse solo a ser divertir y estimular la imaginación.
Through the Looking Glass
“Alicia” atraviesa un espejo, y llega a un lugar que nunca se establece que sea el Mundo de las Maravillas (más bien, es una especie de tablero de ajedrez), pero las similitudes en actitudes (el asunto de interpretar las palabras diferentes al contexto esperado es divertido, pero se repite en muchos personajes) y la realidad fantástica justifica que siempre mezclen estos lugares en las adaptaciones.
El libro se distingue del primero en muchas formas. Este libro tiene muchas poesías (a veces escritas a modo de canción), y personajes que no son originales de Carroll, sino de canciones de cuna (“nursery rhymes”) de Inglaterra en el siglo XIX. De ahí vienen Tweedledum y Tweedledee, Humpty Dumpty, así como el León y el Unicornio que pelean. Debe haber sido muy entretenido en su estreno, pero la gracia de la referencia queda distante en tiempo y cultura. Para comprenderlo, conviene conocer estas canciones infantiles.
Dicho esto, el libro debiera leerse en inglés, no solo por los elementos descritos (que pierden efectividad en la traducción), sino por los muchos juegos de palabras del autor.
Este libro no es tan bueno como el primero, pero aun así tiene buenos momentos (es Humpty Dumpty, y no el Sombrerero Loco como se estableció en la versión de Disney, quien celebra los no-cumpleaños) que ameritan su lectura.
¿Es bueno el libro?: Esto es un libro que es fascinante como lectura. El cine no es el medio para disfrutar esta obra clásica.
Alexis Sebastián Méndez ©
3 de septiembre de 2024


