El mundo de Zárraga
Libro: #71/48 (2025)
Título: Hogar Sueño Feliz
Autor: Alexis Zárraga Vélez
Publicación: 2025
En resumen: En la egida “Hogar Sueño Feliz”, se cruzan ancianos –que cargan tanto el peso de la edad como el lastre de sus errores, remordimientos y despecho– enfermeras, y hasta la Muerte.

¿Por qué leí este libro?: Alexis Zárraga me confió escribir el prólogo, y para eso tuve que leer la novela. Exacto: la leí antes que se publicara, así que la disfruté primero que ustedes. Si me permiten ser inmaduro (digo, más inmaduro) y huelebicho (digo, ya saben), pues les diré que: Lero lero.
El contenido: El formato permite fácil lectura, ya que la novela se compone de cuentos sobre los distintos personajes, hilvanados por el terreno común de la egida. Conocemos así a un hombre que ha sobrevivido desde vicios de drogas hasta cultos religiosos; una anciana que le roba a los demás inquilinos; una monja bellaca retirada de los hábitos; una joven deprimida sin dirección; y emisarios tanto de La Vida como de La Muerte.
¿Es bueno el libro?: Antes, hablemos un poco sobre Zárraga, y sobre otros libros de autores que desconocen.
He leído un par de libros de autores noveles locales, y ambos coincidían en mencionar a Zárraga como inspiración. Pero no era necesario: Era obvio que copiaban su forma de escribir, su lenguaje florido, su afán a una irreverencia muy propia. Cuando uno nota que están copiando un estilo, significa que ese estilo es particular. Con esto quiero decir algo: Zárraga es su propia literatura, su propio género.
(Nota: Quienes hayan leído a Zárraga mencionar que soy “su padre literario”, aclaro que solo significa que le serví de inspiración para buscar expresión creativa en las letras. Usted nunca va a confundir un escrito suyo con uno mío, aunque hayamos trabajado en conjunto. A lo que voy es que Zárraga solo se inspira en él; es decir, en su imaginación, observaciones, emociones e ideas, que debe ser la inspiración de cada escritor. Esta nota es para beneficio de quienes aspiran ser escritores pero intentan copiarlo; “copiar” no es “crear”. Ya.)
Los fanáticos de la literatura de Alexis Zárraga pueden distinguir su mundo peculiar en que los personajes carecen de autocontrol: todo lo dicen, no se guardan secretos, no respetan los modales en la expresión, el lenguaje “sucio” es parte del vocabulario común, aun entre desconocidos que comienzan a conversar. La bellaquera y la maldad es una fuerza que impulsa a los personajes, aun por encima de sus intenciones de amor o superación.
Hay algo en particular que Zárraga domina de manera magistral, que considero que es su acierto que más admiro: La capacidad de usar la “estupidez inteligente”. Con esto me refiero a que puede presentar aspectos oscuros o imperceptibles sobre la humanidad, sin necesidad de discursos o pensamientos “profundos”, sino mediante las acciones risibles de sus personajes. Escribir estúpido por ser estúpido, lo hace cualquier estúpido. Ahora, escribir observaciones acertadas, disfrazadas de escenas cómicas o vulgares, requiere genio y dominio.
Así llego a “Hogar Sueño Feliz”. Zárraga usa sus personajes llenos de defectos, para presentar virtudes: Hay encuentros de bellaquera que son disfraz para el amor; insultos groseros que esconden vulnerabilidad; lamento sobre los errores pasados que a la vez nos demuestran que hemos vivido. Inclusive, a veces esos peores momentos de vida, coinciden con ser los mejores.
Alexis Zárraga describe su obra como “la más existencialista”, y quizás es una descripción acertada. El libro presenta inquietudes sobre el amor, la lealtad, la fe, y el paradigma de vivir para solo morir. Como ya mencioné, todo esto sin frases trilladas ni reflexiones cliché aparentando profundidad. Mientras que otros escribirían “…la agarró por la cintura y enredó sus labios –y su alma– con los suyos”, Zárraga opta por “…la agarró por la cintura y la hincó con su erección justo en el centro de la tota.” El mismo deseo, sin pintarle ternuras (puede alegarse que la ternura es algo aun más íntimo que la bellaquera, y por tanto florece después, no antes).
Así como los personajes de Zárraga son reales (es decir: trasparentes con sus pensamientos y emociones), igual se presenta el autor en sus letras: Un genio de la escritura que entiende que la inteligencia nada tiene que ver con palabras rebuscadas o pretensiones literarias; el brillo de un autor está en que sus palabras vengan del alma, no del ego. Y Alexis Zárraga es un genio, aunque las palabras que vengan de su alma sean como “tota”.

Alexis Sebastián Méndez ©
31 de diciembre de 2025