Revisitando El Principito

Libro: #1/48 (2026)

Título: El Principito

Autor: Antoine De Saint-Exupéry

Publicación: 1943

La edición que leí, que debe ser la huelemil…

En resumen: Un piloto se estrella en el desierto y establece amistad con un misterioso niño a quien identifica como “el Principito”, quien asegura venir de otro planeta, y anda en busca del secreto para cuidar apropiadamente a su caprichosa rosa.

¿Por qué leí este libro?: Tengo pendiente leer la secuela “no oficial” titulada “El Finalito”, por Ricardo Martí (uno de mis autores locales predilectos). Antes, quería repasar la obra original, la cual no he vuelto a leer en unos 40 años.

El contenido: A esta altura, ya muchos deben conocer sobre “El Principito”, bien sea porque es un clásico corto de fácil lectura (y hasta con dibujitos, para rematar), o porque es como “Cien años de soledad”: Uno de esos libros usados como referencia fácil sin necesidad de haberlos leído.

¿Es bueno el libro?: Releyendo esta novela, pude confirmar que tiene merecida su fama: Es un libro con imaginación, ternura, humor, inteligencia o fantasía, que trata temas profundos sin pesadez, que se mantiene lo suficientemente sencillo y ligero para los lectores niños, así como con inteligencia estimulante para quienes buscan algo con sustancia.

El Internet es un terreno donde se ha prostituido la obra, a la que se le suele achacar frases que no pertenecen. Aquí algunas que marqué durante mi lectura:

“Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas”.

“Si, por ejemplo, vienes a las cuatro de la tarde, a las tres yo empezaré a estar contento”.

“Lo esencial es invisible para los ojos”.

“Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar en el corazón”.

Una frase que me gusta (pero requiere contexto) es cuando la rosa explica que “Los tigres no me dan miedo, pero tengo horror a las corrientes de aire”, recordatorio que los temores y peligros varían entre las personas y su condición.

Una última nota, no muy relevante: encontré un error. Una escena muy conocida es que “Principito” reconoce el dibujo de la boa que se ha tragado un elefante. En cambio, más adelante conoce una serpiente, se sorprende por el aspecto del animal, observando que no tiene patas, como si fuera la primera vez que conoce este tipo de reptil. ¿Cómo reconoce entonces la boa del dibujo?

Una observación que no desmerece a este libro, que resulta más tierno, divertido y triste que lo que recordaba.

La ilustración de un aparente sombrero, que en realidad es una boa que se ha tragado un elefante.

Alexis Sebastián Méndez ©

9 de enero de 2026

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