El satánico Bad Bunny (y mi superioridad moral)

 

La vida misma

El satánico Bad Bunny (y mi superioridad moral)

Por:  Alexis Sebastián Méndez

Foto real sin inteligencia artificial

Bad Bunny es diabólico, y su presentación en el medio tiempo del Super Bowl fue un ritual al Rey de las Tinieblas (también conocido por otros nombres como: Lucifer, Satanás, Belcebú, Rivera Schatz, El George, entre otros). Antes de presentar lo evidente a sus ojos ciegos por la costra de su mugrienta alma, quiero hablar de mí y mis méritos, porque de nada sirve escribir maleficencia sobre los demás sin la intención de lucir mi propia superioridad moral y espiritual.

Quienes me siguen conocen que no soy religioso, pero recién me he convertido, y quiero explicar las razones. Por ejemplo, siempre he criticado el chisme, pero muchas veces me he descubierto seducido por un secreto no comprobado pero tentadoramente interesante. Me he encontrado billetes en el suelo, y en lugar de ir cuestionando a los presentes en el negocio para descubrir su dueño, supongo que alguien me mentirá y prefiero embolsillarlo. En pocas palabras, era un hombre que tenía buenas intenciones, pero con carácter débil para cuidar mi calidad espiritual.

Descubrí la solución: Meterme a cristiano. Siempre pensé que era muy difícil, porque conllevaba responsabilidades tales como “amar a tu prójimo como a ti mismo”, lo cual es pesado: Drena amar a los que se lo merecen, imagínese tener que amar a la cajera arrebatada de la gasolinera que frecuento, a la cual es imposible arrancarle un “buenos días” o “gracias”.

Resulta que ser cristiano no significa seguir las doctrinas de Jesús, sino señalar a los que no las siguen. O sea, basta juzgar a otros, mencionar que soy cristiano, y ya cumplo. Desde entonces, chismeo sin remordimientos, me quedo el billete aunque haya visto a quién se le cayó, y ya no tengo que extrañar un gentil “de nada” al dar un “gracias” a la cajera al final de la transacción. Ahora murmuro “pendeja” sin que lo escuche, y sonrió visualizando su alma ardiendo en las calderas del infierno.

Vamos ya con Bad Bunny. Estoy obligado a encontrar su daño en la juventud, como todo buen cristiano ha hecho a través de la historia contra cualquier fenómeno que capture la atención de la nueva generación, sea rock metálico, pokemones, Harry Potter, o tatuajes de mariposas en la espalda baja.

Si cree que exagero, prepárese a enfrentar todas las manifestaciones diabólicas de corrupción juvenil en el ritual que Bad Bunny (“Bad”, de maldad, y “Bunny”, de Bugs Bunny, que era tremendo hijueputa que se vestía de mujer y podía hacer estallar rifles poniendo sus dedos en la boca del cañón) presentó en el medio tiempo del Super Bowl. Prepare su alma a lo que viene.

Apertura

Comienza en un pastizal, terreno de relaciones ilícitas, abandono de cadáveres, escondite de toños bicicletas y, más que nada, templo de los “Children of the Corn”.

La vestimenta de Bad Bunny

Bad Bunny viste de blanco, como burla al Papa, a los líderes Ku Klux Klan, y de Yovín cuando se disfraza de huevo hervido para Jenniffer. En su espalda, vemos el número “64”.

¿Qué significa? Esto debe leerse como “el 6, cuatro veces”. Es decir: “6666”. Si el anticristo es tres veces el seis, Bad Bunny es la versión “premium”.

Canción de apertura

La canción “Titi me preguntó” es una invitación a una orgía, degenere presente en cualquier misa negra que se respete. Tras invocar a almas débiles como “Gabriela” y “Patricia”, procura invitarlas a “VIP”. ¿Pero que es un “VIP”?

“VIP” significa “Visita a tu interior puta” (suena raro, pero es que viene del inglés: “Visit your Internal Puta”). La “puta interior” es ese diablo femenino que atormenta a las mujeres, el que dice “qué carajo, es solo una vez, mi marido no se va a enterar” o “no quería más polvos con el ex pero, qué carajo, otro más no va a hacer diferencia”. Ese es el mismo que se invoca antes de una ceremonia orgística de desenfreno carnal y pecado ardiente.

Desde su trono, disfruta la representación de la carne…

Los viejos jugando dominó

Aunque no lo note, el viejo va a poner el doble seis en otro seis. Exacto: tres veces seis. ¿No se le paran los pelos?

La presencia de Lady Gaga

Sabemos que el diablo siempre nos engaña, y aquí hay una gran manifestación de mentira y falsedad: Esa mujer no gaguea.

Niño acostado en las sillas

Un niño aparece muerto sobre tres sillas, Bad Bunny lo toca y el menor resucita. El artista se presenta como un falso mesías, como una burla a nuestro salvador.

Nueva Yol y el barrio

Durante la canción “Nueva Yol”, Bad Bunny se encuentra en un barrio de Nueva York. Por una vitrina notamos a un hombre recortando a un niño. Pero no lo vemos más. ¿Por qué? No lo recortaba: Lo iba a degollar con las tijeras. ¿Por? Para tener su sangre, necesaria en todo ritual. Después una anciana bruja le sirve un vasito con la sangre fresca, que Bad Bunny se toma de golpe, con mucha satisfacción.

En Nueva Yol, Bad Bunny se burla del Cristo crucificado. La manera en que cae intenta mofarse de lo que hubiera ocurrido si los clavos usados hubieran sido de National.

Ricky Martin

Nada dice pecado diabólico como “Ricky Martin”. Aquí canta con un racimo de guineos, obvia referencia fálica. Pura perversión.

Los tres postes eléctricos

Esto es el monte de los olivos, y una manera de Bad Bunny decir “Jesucristo NO es la luz”.

Mención de los países de América

Bad Bunny comienza desde el sur y se eleva hasta el norte. ¿Por qué? Ahí se encuentra Tierra de Fuego, nombre que representa el infierno. Y entonces va subiendo. En otras palabras: El demonio saldrá del infierno y ocupará el mundo.

El mensaje de Bad Bunny

Eso de que “Lo único más poderoso que el amor es el odio” es una burla hacia todos los cristianos, que sabemos que nuestra virtud es odiar a todo el que no piense como nosotros, comparta nuestras opiniones, cuestione nuestra interpretación de las enseñanzas, o pretenda que nuestras creencias no rijan la vida de todos.

Por eso siempre decimos “Cristo te ama”, en lugar de decir “Yo te amo”. La parte de “amar” se la dejamos a Jesús; nosotros tomamos la parte del odio para que él no tenga que hacerlo. Simple.

Esto de ser cristiano y juzgar es más divertido que ayudar a los enfermos, defender a los débiles, y proteger a los pobres (cuando Jesucristo sugería esas cosas, estaba siendo sarcástico). El Señor estaba en contra del sexo fuera del matrimonio y aborrecía el homosexualismo, aunque jamás mencionara esas cosas. Algunos pensarán que le preocupaba la compasión social y no la vida íntima de otros. Todo eso es falso. Puedo creerme a mí, que ahora soy cristiano, y puedo interpretar las escrituras – y los shows artísticos– como me convenga. Soy mejor que ustedes, satánicos ignorantes.

Lúcifer disfrutando de la ceremonia. Note los números: el 18 es la suma de 666. El 17, por tanto, significa que ya casi llega el anticristo. Pero está aquí, y su nombre es Bad Bunny.

Alexis Sebastián Méndez ©

17 de febrero de 2025

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