En qué se parece La Borinqueña a los huevos de Pascuas

Por: Alexis Sebastián Méndez

En qué se parece La Borinqueña a los huevos de Pascuas

Nota: El título no es “clickbait”. En serio: Voy a explicar porque, aunque no hay mención de conejitos durante la crucifixión, tenemos estos símbolos tiernos en una celebración de tortura, muerte y resurrección sobrenatural. Todo esto nos servirá para entender nuestro himno, y hasta nuestra bandera. Quédense conmigo. Gracias. Comencemos.

Les adelanto: El conejo está en las celebraciones de Semana Santa por chingón. Jurao.

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Usted va a disfrutar tranquilamente un juego deportivo, y le sorprenden con un acto repulsivo: Madonna y Britney Spears se besan. O quizás Janet Jackson enseña el pezón. Tratándose de Puerto Rico, el insulto es mayor a cualquier capricho moral: La cantante RaiNao (hermana de la ochentosa RaiTrú) decide cantar el himno puertorriqueño revolucionario. Como bien sabe, cualquier mención de luchar por la patria viene acompañado de comunismo, abortos en ristra y baños para todo género donde todos seremos violados.

Todo se traduce a una controversia: Hay un himno oficial que es el que debe representarnos. Otros hablan de que “el himno original era otro” y que “la letra de “La Borinqueña” era otra.

Todos tienen algo de razón. Y ambos tienen mucho de equivocados.

Exploremos la diferencia a la que nos referimos.

El himno que llamamos “oficial” corre algo así:

La tierra de Borinquen

donde he nacido yo

de un jardín florido de mágico primor

Un cielo siempre nítido

le sirve de dosel

y dan arrullo plácido

las olas a sus pies.

Por ahí sigue, contando lo impresionado que estaba Colón con la belleza de la isla, aunque el paisaje debe haber sido parecido en República Dominica y Haití (entonces llamada “La Española”) y Cuba (que Colón llamó en ese momento “Juana”, demostrando que, es eso de nombrar islas, era un tecato).

Según los historiadores, todos los que acompañan a Colón miran en distintas direcciones porque muchos marineros se pusieron a sacar foto a la vez, y nadie estaba seguro a cual mirar. No haga eso cuando otro está sacando una foto. Mamao.

La letra de esta versión de “La Borinqueña”, que fue escrita por Manuel Fernández Juncos (escritor, político, educador y avenida en Santurce), es muy bonita pero demasiado sanana e inocente. Y era intencional: No se escribió para himno patriótico (Fernández Juncos llevaba muerto casi un cuarto de siglo cuando se adoptó como tema del país), sino para que la cantaran niños en la escuela.

O sea, es uno de esos casos en que alguien escucha una canción, y le cambia la letra.

Aquí la letra de la canción que usó como fuente:

¡Despierta, borinqueño,

Que han dado la señal!

¡Despierta de ese sueño,

Que es hora de luchar!

A ese llamar patriótico,

¿no arde tu corazón?

Por ahí sigue sin que Colón haga aparición, pero está “cañón”, que rima bastante bien cuando se altera la letra. También se mencionan machetes, mujeres indómitas y tiranos que deben caer, suficiente para escandalizar a quienes reaccionan a la aspiración de libertad política como si se tratara de una cucaracha voladora.

Mujer estadista atacada por un fanático de Bad Bunny, alguien que dijo algo negativo de Estados Unidos, y un amante de Nueva Trova.

Esas frases de lucha también son vistas como “violentas” para un himno, lo cual, según un comité analítico compuesto de mí mismo, una postura ignorante y estúpida.

Por ejemplo, el himno del cacareado modelo que es Estados Unidos menciona lucha, los estragos de guerra y la confusión de la batalla. Esto es un fenómeno en muchas partes del mundo, con himnos que llaman a luchar por la patria. En Francia se pide tomar armas y a que se derrame sangre; en Argentina se declara: “O juremos con gloria morir. Oid ¡mortales! el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad!”; los haitianos proclaman que es bello morir por la patria; hasta un país tan sereno como Costa Rica, habla de vencer por la patria o morir.

Los himnos, en fin, son cantares que invitan a que peleemos por nuestra patria, no a que la describamos para una postal de poeta viajero. Si alguien encuentra nuestro himno oficial un poco “pussy”, es porque lo es. La versión de Lola Rodríguez de Tió, que fue la cantada por RaiNau, es superior y recoge el verdadero espíritu de un himno.

Pero no declare victoria: esta versión no debe considerarse como la “original”.

Primero que nada, la “versión Lola” (como la llamaré desde ahora) nunca fue considerada himno del país, así que llamarle “himno oficial” es un “disparate oficial”. Pero sí era una canción muy popular entre quienes deseaban la independencia de nuestra isla.

Segundo, ni siquiera esa era la letra original. Lola Rodríguez de Tió hizo lo mismo que Fernández Juncos: Cambió la letra de una canción que escuchó, como si fuera una parodia radial.

La canción original nace entre el barrio Balboa de Mayagüez, donde un español de apellido Astol compone la danza, para la letra de su enchulado amigo sangermaneño Paco Ramírez, quien le cantaba a su enamorada:

Bellísima trigueña, imagen del candor

del jardín de Borinquen.

Pura y flagante flor

Por ti se queda estático

todo el mortal que ve

tu aire gentil, simpático

tu breve y lindo pie…

Nota: Espero que la trigueña se lo haya dado. Se lo merecía.  

La canción, llamada entonces “La almojábana” (exacto: wtf?) ya era popular en 1867 gracias a la magia del “voz en voz”, hasta que Rodríguez de Tió pensó: “Si alguien en el futuro convertirá “La escuela” de Rubén en “Mi abuela”, ¿por qué no puedo convertir “La almojábana” en “La borinqueña”? En fin, que Lola usó una canción popular para crear otra canción popular.

Ahora, la pregunta es: ¿Por qué adoptar como himno la “versión fresita” (como nos referiremos a la de Fernández Juncos)?

Les dije que llegaríamos a los huevos de Pascuas.

Cuando la iglesia católica se encontraba en su intensa extensión, entendió que debía deshacerse de ciertas prácticas culturales, la mayoría de las cuales celebraban a la tierra y la naturaleza.

Ahora, hay que pisotear las fechas de celebraciones. Por ejemplo, los paganos celebraban el solsticio del invierno el 25 de diciembre así que, sin referencia de fechas en la Biblia, escogieron ese día como fecha del nacimiento de Jesucristo. Tampoco hay fecha de crucifixión, así que decidieron celebrarla de manera que opcara las celebraciones de la llegada de la primavera, en que los pueblos festejaban el inicio del tiempo de prosperidad y fertilidad de la tierra. ¿Algunos símbolos de fertilidad? Tenemos el huevo, y el reproductor conejo como remanentes.

Esta técnica es usada por todo opresor para destruir lo existente, y disculpe que use la palabra opresor con el intocable Luis Muñoz Marín, ese noble e indefenso señor que persiguió a independentistas, convirtió la expresión de libertad política en crimen, y dejó sufrir a muchos en terribles prisiones como La Princesa.

Cuando surgió el Estado Libre Asociado, Muñoz Marín escogió el 25 de julio de manera calculada: No hay que recordar la invasión de los gringos; ahora se trata del nacimiento del ELA. Para arrebatarle los símbolos a los independentistas, tomaron la bandera revolucionaria y la convirtieron en la oficial del país, y agarró el tema de lucha de “La borinqueña” y, elevando su versión fresita a nivel legal, la “oficializó”, y así le arrebató su significado para las masas revolucionarias.

«Sácame una foto en que parezca un intelectual apasible y noble; no como un mentiroso cruel…»

Quizás negarle el título de himno a la versión de Tió sea un error de mi parte. El himno de un país no debe ser seleccionado por quienes aprovechan el poder, sino por el pueblo y, en cierta forma, “La borinqueña” cumplía como tema de inspiración de lucha para los boricuas.

Que el partido actualmente en poder quiera presionar contra esta versión es una idiotez. En fin, Fernández Juncos no buscaba restarle la pasión de libertad, pues el autor era autonomista. Inclusive, dos veces fue encarcelado por criticar al gobierno colonial español. Solo alteró la canción para cantarle a la patria en las escuelas. Están pidiendo cambiar la versión de una autora que deseaba liberarse del opresor por la versión de un autor que aspiraba lo mismo.

Así que repito: Los que están molestos por el himno de RaiNau, son ignorantes y estúpidos. No suelo ofender de manera directa en mis escritos, pero es que quiero que se enojen por un insulto real, y no por una expresión de amor patrio.

Ahora, vaya a buscar huevitos de Pascuas. Amén, y recuerde las palabras de Tió: “Salvar a la patria es deber del corazón”.

Rainau, encojonando a quienes hubieran preferido nacer en otro lado…

Alexis Sebastián Méndez ©

1 de abril de 2026

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