Alexis Vs. Alexis

Por Alexis Sebastián Méndez

Los Alexis, en los buenos tiempos

Siempre aparecen curiosos (de manera salpicada) -bien sea en la privacidad de un aparte, o en la apertura de las redes-, que desean conocer qué pasó entre Alexis Zárraga (“Macetaminofén”, o “Maceta”) y Alexis Sebastián Méndez (“Yo”, o “Diablos, refiriéndose a sí mismo en tercera persona, ni que fuera El Molusco). Nuestro “bromance” era conocido entre los seguidores de nuestras carreras literarias (hasta publicamos juntos una novela, de la cual seguimos orgullosos), así que la “ruptura” resultó perturbadora para algunos, y nuestra “reconciliación” inesperada.

¿Qué fue lo que ocurrió?

En resumen:

Estaba encargado de producirles un show en vivo del podcast de “Siempre es Lunes”. Aquí el cierre de mi última conversación con Zárraga antes de nuestro “rompimiento”:

Maceta: “Me tienes encojonao con tus regaños. Escucha bien, papa: yo te voy a contestar los mensajes cuando pueda, y si tienes que esperar, pues esperas. Lo tomas o lo dejas”.

Yo: (muy breve pausa) “Ok, pues lo dejo entonces”.

(Fin)

Hay que dar peso a lo siguiente: Tan solo quedaba dos semanas para el estreno, por lo cual metí a mi tocayo -quien, aun cuando las cosas lucen bien, sufre enorme ansiedad (porque parecerá “loquito”, como él mismo suele describirse, pero es bien exigente con lo que desea lograr)- en un período de intenso stress y pánico, con lo cual me llevaba enredado también al resto del elenco de “Siempre es Lunes”. En fin, una hijaputada.

De si abandoné el proyecto , o Maceta me puso en condiciones que me obligaron a abandonarlo -es decir, quién fue el culpable- es asunto que tomaremos más tarde.

***

Un poco de mi historia con Siempre es Lunes. Creo que es importante para brindar contexto, además de ayudar al público tan inmenso que han ganado en los pasados años, quienes aun no entienden mis visitas esporádicas en la actualidad.

Alexis Zárraga estaba arrancando su podcast junto a Marisol Hernández (quien ahora es su esposa), Melissa “Guzabra” Guzmán, y Jorge “El George” Rivera Rubio. Su concepto era tener una conversación entre panas, y que la gente pudiera ser testigo.

Participé en uno de los primeros episodios, y ante la reacción tan positiva de la audiencia -tanto en respuesta como en números- Maceta aumentó el cuarteto a quinteto. Poco tiempo después decidí no ser parte fija del grupo, tanto porque no podía participar todos los sábados, adicional a que me sentía muy alejado de los temas que discutían.

Siempre Es Lunes, cuando apenas tenía dos años de vida

Pero en ese tiempo, siento que logré aportar. El gallinero que tienen en la actualidad es divertido; en exceso se vuelve inmanejable, y por eso conservaron dos reglas que les sugerí: Si se acababa un tema, no podían virar para atrás (cada cual debía aceptar que se le colgó el comentario), y solo una persona debe decidir la transición entre temas (Marisol lo maneja por lo general, y de manera muy brillante). También les ayudaba a conseguir invitados, pues aún no habían desarrollado los contactos con figuras de los medios (ya para eso no me necesitan; cuidado si el caso es el inverso). Más que nada (con mucha pelea e insistencia de mi parte), se hizo el primer show en vivo dentro de un teatro, que fue un enorme éxito, y con el que nos divertimos muchísimo.

De las mejores noches de mi vida

Cuando dejé de ser miembro regular, seguía participando cada ciertas semanas. Aun conectado con ellos, recibí la encomienda de producir el siguiente show en vivo en teatro, que culminó con el intercambio verbal ya mencionado.

***

Si alguien alguna vez trae como queja de que soy muy intenso y jodón en los proyectos, tengo que darle la razón. Esto tengo muchas maneras de justificarlo, en cambio, reconozco que no toda conducta merece aceptación, cualquiera que fuera mi propósito.

Mi frustración mayor en el proceso era que tenía que tomar decisiones para las cuales debía consultar a Zárraga, pero tardaba varios días en responderme los textos o devolverme las llamadas. Si el calendario me forzaba a tomar una decisión, entonces aparecía para protestar (no en privado, sino en el chat de Siempre es Lunes), algo que ocurrió cuando abrí la venta de boletos. Lo hablamos aparte y quedamos en que, si tomaba una decisión como productor, me apoyaría frente al grupo.

Una de las invitadas especiales al show jamás respondía a mis llamadas y mensajes. Faltaba dos semanas y había mucho que cuadrar con la persona. Mi experiencia me decía que había un riesgo altísimo de que ella nos fallaría, deseaba cambiarla, llevaba días tratando de consultarlo con Maceta, hasta que tuve que tomar la decisión unilateralmente.

Tan pronto se enteró, arrancó a pelearme. En el chat, donde quedamos que no lo haría.

Entre sus argumentos: que él la acababa de llamarla, y que le contestó sin dificultad (o sea, como si el problema fuera yo, o que estaba mintiendo… sin considerar que ella le respondió porque, como todos, contesta dependiendo de quien escribe o llama). Hablamos por teléfono: Bla bla bla de ambas partes, que si estaba muy ocupado, que si acaso se cree que yo no tengo nada, que si lo tomas o lo dejas, que si entonces lo dejo.

Parece que estoy a punto de culpar a Maceta. Pero tómenlo con calma, no hemos llegado a conclusiones aún.

***

En una de mis últimas participaciones en Siempre Es Lunes antes del show, al terminar de grabar, comenté que había quedado bueno el episodio, pero hubo un silencio tan ruidoso que lo interpreté (correctamente) como desacuerdo.

Después escuché mi participación, y sentí algo de bochorno. Siempre les había insistido que, aunque hubiera ese pisoteo y aire desordenado en sus conversaciones, era importante que los temas fluyeran; entonces descubrí que me había convertido en un obstáculo para esto.

Mi afán de presionarlos resultaba pesado y, peor aún, había pasado de debatir una idea a ridiculizar, como si me burlase. Muchas veces les estaba matando su exposición en el momento, aplastando con alguna supuesta verdad. El disparate es una parte aceptada de la fórmula (porque recuerde que ellos no pretenden ser un noticiario, sino una “conversación entre panas” y, vamos, los panas hablan de todo, sin que los frene cuánto conocen -o debo decir desconocen- de un tema). Mi función en la formula había sido de contraste generacional y de aportar algún conocimiento histórico, pero en lugar de enriquecer el podcast -como en un principio- estaba siendo meramente irritante.

No es el mejor estado mental ni actitud personal para ofrecerse a coordinar un show.

***

Después de la pelea con Zárraga y mi abandono al show, procuré no mostrar “mala leche”. Brindé toda la información de contactos y coordinaciones que había hecho. Ofrecí material audiovisual que podía usarse en el show, pero lo condicioné a que lo editara quien uso como custodio de los vídeos, y no procedieron con esto.

Entonces celebraron el show. La gente se divirtió mucho.

Otras cosas sé del show: Hablaban maldiciones de mí (tras bastidores), hubo exceso de alcohol, explosiones temperamentales y… no se presentó la artista que advertí que les fallaría.

Cada mes, seguía contactando a Maceta para darle su mitad de las ventas de nuestra novela en Amazon. Enviaba copia del reporte, y hacia la transacción por ATH Móvil.

Después de algunos meses sin recibir aunque sea un texto cordial de “gracias”, decidí que no tenía que seguir pasando este esfuerzo y reconocer que habíamos terminado.

Y así saqué “El odio en los tiempos de la cuarentena” de Amazon.

Un libro demente. Nada se le parece.

***

Tanto drama merece una reconciliación igualmente dramática; un descubrimiento que aclara todo; o un mensaje inspirador que nos lleva a reevaluar nuestra relación con los demás.

Esta historia no tiene esto. Fue simple, hasta aburrido. Una tarde llamo a Zárraga, me contesta de inmediato, y le digo:

“Necesito que me aclares algo, ¿tú estás encojonado conmigo? ¿o es que yo pienso que estás encojonado conmigo, mientras tú piensas que yo estoy encojonado?”

“Un carajo” -me respondió al instante- “Vamos a vernos”.

Pautamos un almuerzo pocos días después, y charlamos como si no hubiera ocurrido nada. Nos pusimos al día.

Al final, mencionó el incidente. Y me dejó saber lo poco que disfrutaron hacer el show en vivo.

Aproveché para hacer una confesión: Sabía que la artista, tal como le advertí, no había ido. Que yo me imaginaba que habrá pensado “qué mierda, cuando este cabrón se entere se va a alegrar”. Le dejé saber que tenía razón: Me alegré. Me devolvió una de esas sonrisas que carecen de gracia, sino que dibujan un “qué maricón eres”.

Nos despedimos. Volvimos a seguirnos en las redes.

Nadie se disculpó con nadie.

Ya mismo vamos al culpable entre los dos.

***

No solo tenía que aliviar mi situación con Zárraga. Mi abandono al proyecto los había afectado a todos.

En aquel momento, el Come estaba comenzando a aparecer con regularidad, pero no era aún participante oficial. Así que con él no sentía ninguna obligación.

Con George mi relación siguió igual. Una de las virtudes que más admiro de George, es que es muy buen amigo. Lo notas porque jamás habla mal de personas conocidas, aun si otros comienzan a hacerlo. Para él, eso fue un problema entre Zárraga y yo, y siguió su relación con ambos.

En el caso de Marisol, es una persona objetiva en todo lo que se discute, pero tiene sus lealtades bien puestas. De todos modos, hace unos meses le pregunté si debía disculparme de algo con ella, y pareció sorprendida con la pregunta. Me respondió que no. Aunque no lo expresara, parecía satisfecha de que su esposo y yo hubiéramos resuelto nuestra riña, y con eso estaba feliz.

En cuanto a Melissa, el asunto es distinto. Reanalizando todas mis acciones, jamás hice un esfuerzo en conocer mejor a Melissa mientras fuimos compañeros. Lo hablé con ella, y ambos hemos acogido con cariño ese proyecto de conocernos. Es una persona fucking genial.

Ahora regreso a Alexis Zárraga.

***

Después de todo esto, concluyo que ambos fuimos culpables.

Pero no por Zárraga causarme dificultades cuando intentaba coordinar el show; o yo por actitudes de soberbia ante las frustraciones. Eso sería muy superficial.

Las amistades verdaderas requieren que una parte sostenga a la otra cuando no está en su mejor momento. Esto puede ser que uno esté pasando por demasiada carga emocional, dificultades personales, esté abrumado por otros problemas, o no esté midiendo bien sus acciones. Queda de la otra parte tolerarlo, entenderlo, y a la vez señalarlo a su amigo para que no haya efectos negativos.

Zárraga y yo, por mala coincidencia,  debemos haber estado en mal momento a la vez. No era que alguien se cayó del bote y el otro le dio la mano; los dos caímos del bote y se nos hizo tarde antes que nos dejáramos joder por los tiburones. Bastaba que alguno de los dos dijera: Hagamos un alto, tú y yo no nos tratamos así; hemos trabajado mucho juntos y sabemos que esto no es normal. Vamos a charlarlo.

Lamentablemente, no fue lo que hicimos.

Afortunadamente, eso no nos venció para siempre.

***

Tengo un sentimiento agridulce sobre todo lo anterior. Agrio, porque se perdieron dos años de amistad que no puedo recuperar. Dulce, por descubrir que para ambos nuestra relación es importante. También porque he aprendido con esto: El orgullo nos lleva a prohibirnos muchas cosas, aspirando una “victoria” que solo habita en la mente de uno.

Vivimos obsesionados con esto de “quién tiene la razón”. Quizás alguien investiga toda la historia, y sugiere que Maceta causó la situación; otros concluirán que no había justificación de mi parte para romper un compromiso tan crítico. Pero, ¿qué importa? Lo que a ambos nos importó es que estábamos dejando perder nuestra amistad. ¿Qué diferencia hace quién fue culpable? Ninguno de los dos lo debió permitir, los dos fuimos responsables, los dos cargamos las consecuencias, los dos lo solucionamos -porque no se trata de resolver el detonante, sino de reconocer que ningún detonante se debe interponer.

Ojalá hubiera sido así con otras amistades que he perdido. Digan lo que quieran de mi tocayo por su irreverencia, pero puedo juntar a docenas de personas que he conocido durante cinco décadas, y Maceta tiene más cabeza y corazón que cualquier bonche.

***

En estos años he ido ganando canas y me he refugiado más en las letras, que es siempre mi hogar seguro. Si me entierran dentro de una biblioteca, estoy contento.

Zárraga ha seguido creciendo y es una figura que se distingue en las redes, las letras y la radio. Una señal que me confirmaba que nunca me había realmente enemistado con él es que, aun sin hablarnos, cuando presenciaba sus logros, sentía orgullo y felicidad.

Ahora, pues visito el podcast de “Siempre Es Lunes” cerca de una vez al mes. Para mí, es siempre una tarde feliz: Quiero mucho a esta gente, me divierten, y me hacen sentir a gusto -y yo también me he permitido sentirme más a gusto, pues mientras antes me tiraba la obligación de protegerlos, ahora siento que me protegen a mí.

Espero con todo esto haber aclarado la pelea y reconciliación con Alexis Zárraga. Aunque no lo llamaría así: Lo describiría como un malentendido que tardamos en ignorar. Si antes lo quería como oro, imaginen ahora que ha sido compinche mío en este episodio de sanación.

Así que, para cuando me vean en el podcast, solo recuerde: Zárraga considera “Siempre es Lunes” como una conversación entre panas. Y soy su pana, de eso siempre estaré orgulloso.

Mientras que otra gente se ve mejor en fotos viejas, nosotros siempre lucimos más jodidos.

Alexis Sebastián Méndez

10 de julio de 2025

2 Comments on “Alexis Vs. Alexis”

  1. A dos de mis Alexis favoritos Gracias por alegrarnos la vida, por decir lo que muchos piensan pero nadie se atreve,y por hacerlo con ese sazón que solo ustedes tienen.¡Son puro oro, sin filtro y sin miedo!Mis respetos y mi admiración pa’ ustedes. Yahoo Mail: busca, organiza, toma el control de tu buzón

    Me gusta

  2. Me encantó el escrito. Es de valientes hablar de nuestros errores y vimos que no te escondiste al hacerlo. Una buena amistad vale la pena hacer sacrificios y salvarla. Yo fui una de las que sufrió cuando te fuiste del podcast, aunque ahora mirando para atrás ellos nunca te tiraron tierra. A mí me alegra cada vez que te asomas por el podcast. Sigo pensando que eres un buen complemento, como por ejemplo cuando traes todos los detalles de un tema como lo fue el de Chespirito.

    Me gusta

Replica a Maria Ramos Cancelar la respuesta