Lo que podemos aprender del «Coyote»
CINE / crítica
ALEXIS Sebastián Méndez
Coyote vs. Acme
Protagonistas: Will Forte, John Cena, Wile E. Coyote
Director: Dave Green
Año: 2026

De qué trata: Tras décadas de resultados desastrosos usando los productos marca “Acme” en sus esfuerzos por atrapar al “Correcaminos”, el “Coyote” decide demandar a la compañía, sin sospechar que se oculta un complot mucho más nefasto.
Opinión: Me pasó algo espantoso cuando fui a comprar mi boleto en línea para “Coyote vs. Acme”. Recién cumplí 60 años de edad, y me topo conque puedo pagar el precio de menores, porque caigo ahora en el extremo de “senior”.
Sí, lo sé: Se supone que me alegre por pagar menos pero, ¿cuál es la idea de darle descuento a uno por “senior”? ¿Qué no tenga que pagar la película completa por si se duerme al rato, o tiene un infarto? ¿Qué se supone?
Lo irónico de este enfrentamiento contra el tiempo transcurrido de vida, es que era un niño cuando disfrutaba en televisión del “Coyote” intentando atrapar al “Correcaminos”. No era un simple muñequito de persecución: A diferencia de “Tom y Jerry” o “Silvestre y Piolín”, aquí el perseguido no agredía al cazador. El “Coyote” desarrollaba un plan que no solo fallaba, sino que encima le trabajaba en contra.
Otros elementos destacaban a estos cortos animados: La falta de diálogos, la exquisita crueldad visual (todos conocemos las caídas del “Coyote”, con una vista superior mientras cae de espalda, mirando a cámara con triste resignación, va despareciendo de la vista, de pronto no lo vemos ni escuchamos el silbido de su corte por el viento, y un instante después del silencio, la nube de polvo con un azote lejano… genial) y su constante ingenio le ha conservado su puesto de altura en el universo animado.
Pero hay un aspecto adicional: ¿Por qué “Coyote”, en lugar de gastar tanto en productos “Acme” simplemente no va a un supermercado y compra alguna carne? Bien sea instinto de cazador, o pura obsesión, este empuje del “Coyote” es uno de los aspectos que convierte sus desventuras en un ejercicio de inolvidable demencia.
“Coyote vs. Acme” entiende todo esto muy bien, y lo convierte en el centro de su peculiar historia. En esta realidad en que humanos y animados conviven a lo “Who Framed Roger Rabbit?”, Will Forte es “Avery” (nombre sacado de uno de los primeros animadores de Looney Tunes, al igual que en otros personajes), un abogado que busca litigios baratos en que el demandado acepte un pequeño pago solo para sacudirse la molestia. El “Coyote” logra empujarlo para que demande a “Acme”, la compañía más grande del planeta.
A pesar de lo absurdo de la premisa, y la simpleza que suelen tener estos cortos animados, la película es más inteligente de lo que aparenta. Tenemos aquí un interesante comentario sobre el uso de animales para experimentos, aunque nunca se mencione directamente. Así mismo, hay un interesante análisis sobre el carácter del “Coyote” y lo que podemos aprender de él, pero dejo eso más cerca de mi cierre.
Quiero dejar saber que, a pesar de sus múltiples aciertos (los “cameos” de otros personajes animados están bien llevados, la secuencia inicial honra maravillosamente el espíritu de los cortos del “Correcaminos”, se evita la tentación de ensuciar el humor por complacer a los adolescentes y adultos) hay algunos fallos.
Por ejemplo: La asistente del abogado es un desperdicio sin humor, relevancia o interés, el tipo de personaje que el cine sigue empujando aparentemente por cumplir cuotas de minoría. Eso es una falla mínima, pero lo del desenlace me desinfló un poco la emoción.

Sin entrar en muchos detalles, hay un pedazo de evidencia clave que un personaje pudo compartir mucho antes, sin necesidad que ocurriera parte de lo que hemos visto en pantalla. Solo se presenta en ese momento porque los escritores querían cierta resolución, y recurren a una solución chapucera “deux machina” que traiciona la inteligencia del libreto.
Quizás son aspectos al que le doy más peso que el merecido (sorry, mentalidad de escritor). Supongo que el público lo que busca es un simple ejercicio de nostalgia con estos personajes, y en eso no se sentirán desencantados. “Coyote vs. Acme” es la mejor película de “Looney Tunes” desde “Space Jam” (la de Michael Jordan, por supuesto).
Y volviendo al “Coyote”: La película expone un ángulo diferente al de la insistencia demencial por atrapar al “Correcaminos”, y nos habla de un aspecto más valioso: La importancia y el valor de levantarse después del fracaso, sin el miedo de volver a fracasar. Cierto, esa conducta no deja de ser irracional y obsesiva, pero tampoco desmerece el afán de quien intenta otras rutas para alcanzar una meta, aunque nos caiga una roca encima después de caer por un precipicio.
Quizás la película no merece tanto análisis o profundidad. Al final, se trataba de volver a reírme como en mi infancia, viendo al “Coyote” sufrir múltiples azotes con sus planes descabellados. Me hizo sentir como cuando niño, pues merecía pagar ese precio en la boletería.
Alexis Sebastián Méndez ©
8 de agosto de 2026
